Reciclaje tecnológico

María Luna Mendoza

El ciclo de vida útil de los aparatos eléctricos y electrónicos no debe terminar en la basura.

Los materiales de aparatos electrónicos pueden ser reutilizados en nuevos productos.

Entre 2010 y 2013 los colombianos desecharon alrededor de 140 mil toneladas de residuos electrónicos de objetos como computadores, impresoras, baterías, pilas, bombillas, celulares, entre otros.

“Cuando dejamos de utilizar los bienes que adquirimos no sabemos qué hacer con ellos. Usualmente les damos el mismo tratamiento que a los residuos de origen doméstico sin considerar que su ciclo de vida no puede terminar en la basura y que pueden resultar útiles en otros escenarios”, dice Óscar Suárez, gestor ambiental de la Universidad Nacional de Colombia. Estos productos, explica, “deben devolverse a sus fabricantes para que cada uno de los materiales que los componen sean aprovechados al máximo”.
Los residuos tecnológicos están compuestos por materiales que pueden resultar tan valiosos como tóxicos. El oro, la plata y el paladio, por ejemplo, pueden reciclarse y reutilizarse en la elaboración de nuevos aparatos, pero materiales como el plomo, el arsénico, el mercurio, el cromo y el níquel generan graves impactos ambientales y efectos nocivos sobre la salud humana si no reciben un tratamiento posconsumo adecuado que les permita ser reciclados de manera sostenible.

Con la sanción de la Ley 1672, del 19 julio de 2013, por medio de la cual se establecen los lineamientos para la gestión integral de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, Colombia se convirtió en el segundo país latinoamericano (después de México) en ponerse a tono con la normatividad internacional en materia de reciclaje tecnológico.

“Esta ley exige la responsabilidad de los fabricantes, quienes deben establecer un sistema de recolección y gestión segura de los residuos de los productos tecnológicos que han puesto en el mercado. Los consumidores, por su parte, deben entregar los aparatos que no usen siguiendo las indicaciones del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible”, explica la senadora Claudia Wilches, autora de esta ley.

En el desarrollo de estas acciones, el Ministerio de Ambiente junto con diferentes empresas fabricantes e importadoras han implementado programas de devolución y recolección de medicamentos y fármacos vencidos, pilas, baterías de plomo ácido, envases de plaguicidas, celulares, computadores, impresoras, bombillas, llantas y aceites usados.

Los productos son recolectados a través de mecanismos que, en muchas ocasiones, son impulsados por las empresas que los fabricaron. En algunos almacenes de cadena, farmacias e instituciones educativas han sido instalados contenedores en los que pueden ser depositados los aparatos eléctricos y electrónicos en desuso. Asimismo, se han desarrollado campañas y jornadas de recolección en conjuntos residenciales, colegios, instituciones públicas, empresas y universidades.

Los consumidores que deseen realizar este tipo de campañas deben consultar qué empresas han sido avaladas para realizar la gestión de residuos tecnológicos en la página web del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible para, posteriormente, pedir su asesoría.

“Una vez regresan a las empresas donde fueron creados, los aparatos son evaluados. En muchas ocasiones se reparan y reutilizan en programas como Computadores para Educar, impulsado por la Presidencia de la República”, cuenta Sánchez. Si no son reparados, los productos son “desguazados”, esto significa que cada uno de los materiales es separado y reciclado de manera diferencial”, señala.

Según Óscar Suárez, el éxito de programas posconsumo está en el trabajo conjunto de los productores, consumidores, comercializadores, gestores y autoridades ambientales y municipales. “Las empresas han asumido la responsabilidad de la gestión de productos posconsumo, ahora los consumidores debemos asumir conciencia de los daños o beneficios que nuestras acciones cotidianas pueden ofrecer al medio ambiente”, argumenta.

ALTERNATIVAS ECOLÓGICAS

Impresora ecológica

Toshiba lanzó la primera impresora multifuncional que permite borrar y reutilizar el papel impreso hasta cinco veces. La máquina está diseñada para empresas donde el volumen de impresiones es mayor. El secreto está en la tinta especial que usa y que se puede borrar aplicando el calor suficiente.

Minicentrales eléctricas

En MIT fue creado un filtro solar transparente que no interfiere a la luz que entra por las ventanas y que recoge la energía solar. El invento podría cambiar por completo el mundo de la energía, pues todas las ventanas de los hogares podrían transformarse en “minicentrales eléctricas”.

Enredadera solar

Una empresa estadounidense ha desarrollado un sistema de receptores fotovoltaicos con la apariencia de una planta trepadora. El objetivo de esta iniciativa es el de integrar las energías renovables reduciendo su impacto visual.

Aceite vegetal

La búsqueda de fuentes de energía que sustituyan al petróleo ha llevado a considerar otras opciones más limpias y de sencilla producción. Una de ellas es el aceite vegetal, que puede ser empleado como alternativa al carburante diésel en maquinaria agrícola. Éste tiene un proceso productivo de bajo costo y que, al no requerir procesos químicos o térmicos, utiliza poca energía.

Avance pionero en transmisión de datos ayudará a mejorar los superordenadores

agencia Efe

Se trata de distribuir información a través de medios ópticos, lo que supone una enorme ventaja sobre los medios electrónicos porque aumenta el ancho de la banda y la información viaja a la velocidad de la luz.

Tomada de Pixabay/Referencia

Un grupo de científicos de la Universidad de Sídney ha conseguido transferir información digital desde ondas de luz a ondas de sonido en un microchip, un avance pionero que contribuirá a la mejora de los superordenadores.

El estudio, publicado este lunes en Nature Communications, demuestra que la ralentización de la información permite el trasvase de datos de un medio óptico a un circuito acústico, lo que facilita su almacenamiento y procesamiento.

“La velocidad reducida de la información digital proviene del hecho de que las ondas de sonido viajan 100.000 veces más despacio que las ondas de luz”, indicaron Moritz Merklein, Birgit Stiller y Benjamin Eggleton, responsables del proyecto, en un correo enviado a Efe.

Los tres científicos de la Universidad de Sídney comparan esta diferencia con los segundos de diferencia entre un relámpago y un trueno.

Actualmente, los superordenadores que manejan ingentes cantidades de información utilizan procesadores paralelos que usan electrones para transferir los datos, con el inconveniente de que producen pérdidas y generan calor.

La luz, por el contrario, es un excelente conductor de información y es útil para transportar datos a través de largas distancias, como por ejemplo a nivel intercontinental, mediante los cables de fibras ópticas.

Sin embargo, esta ventaja que proporciona la velocidad de la luz puede convertirse en una molestia, ya que a veces los procesadores están ocupados y tienen que redirigir la información.

Para ayudar a resolver este problema, Merklein, Stiller y Eggleton utilizaron una memoria para la información digital capaz de trasferir coherentemente ondas de luz y de sonido en un microchip fotónico, que fue construido por expertos de la Universidad Nacional Australiana como parte del proyecto.

“La construcción de un búfer acústico dentro de un chip mejora nuestra habilidad de controlar información en varios órdenes de magnitud”, explicó Merklein, doctorando en la Universidad de Sídney, en un comunicado del centro.

La distribución de la información a través de medios ópticos supone una enorme ventaja sobre los medios electrónicos porque aumenta el ancho de la banda y la información viaja a la velocidad de la luz.

Asimismo los fotones, a diferencia de los electrones, son inmunes a las interferencias de la radiación electromagnética.

“Nuestro sistema no está limitado a un ancho de banda. A diferencia de los sistemas previos, éste nos permite almacenar y recuperar información en múltiples ondas sonoras de forma simultánea, aumentando considerablemente la eficiencia de nuestro dispositivo”, remarcó Merklein.

Los científicos afirmaron que se necesitarán entre 5 y 10 años para desarrollar la capacidad de almacenamiento de sus microchip fotónicos, que consideraron un paso importante para la gestión de datos de alto rendimiento y el internet de alta velocidad.